Pride
temporada 2
Por las calles abarrotadas del orgullo, siluetas masculinas avanzan con segura soltura. El deseo crece despacio cuando las miradas se cruzan y se sostienen en plena celebración.
Quedan 71 láminas
en esta temporada
Y una biblioteca detrás: 9 temporadas solo para este tema, tres registros, novedades cada tres días.
Hazte miembroEl desfile es uno de los pocos lugares donde mirar largamente a un desconocido no necesita coartada. Ahí está la decisión de este capítulo. El bara, esa tradición japonesa de arte masculino adulto, se ha escrito sobre todo en interiores: talleres, vestuarios, obras, baños públicos, cuarteles, espacios donde el oficio explica el cuerpo y el esfuerzo justifica el sudor. Pride prescinde de esa coartada. La calle está abierta, la multitud es densa y ninguno de estos hombres tiene tarea que cumplir. Lo que solía venir del trabajo tiene que venir ahora de otro sitio: de cómo se ocupa un trozo de acera, de cómo se aguanta de pie entre empujones, de cómo se gira la cabeza un segundo de más.
Segundo capítulo, esta temporada no cierra nada, y ese es su oficio. El primero planta el escenario y los rostros, el último hace bascular la jornada. El del medio mantiene la cuerda tensa sin soltarla. Sus 75 láminas son largas a propósito: por separado, cada una avanza poquísimo, y el efecto nace de la acumulación, del mismo cruce de miradas repetido unos metros más allá, del mismo calor que sube de lámina en lámina sin encontrar salida.
Tres rasgos del género se dan aquí por virtudes y no por excepciones: la corpulencia, la edad y el vello. El bara siempre prefirió al hombre macizo y maduro antes que al joven esbelto, y este capítulo no negocia ese punto. Lo que sí desplaza es el vocabulario de la seducción. En el registro sugerente todo pasa por la postura antes que por el gesto: el peso cargado en una pierna, un hombro que se abre hacia alguien, una mano que se queda demasiado tiempo en una nuca. Nada se consuma, todo se anuncia.
La serie Celebrations reúne temas donde la multitud es un personaje más. Pride ocupa en ella un lugar propio, porque la masa funciona al mismo tiempo como refugio y como exposición: te ve todo el mundo, es decir, nadie, y lo que se cruza entre varios centenares de cuerpos sigue siendo estrictamente privado. Esa doble condición mueve el capítulo más que la fiesta misma.
Este capítulo está pensado para quien disfruta de la espera más que del desenlace. Si buscas material explícito de inmediato, otro registro de intensidad del mismo tema te servirá mejor, y conviene saberlo antes de recorrer 75 láminas. Si en cambio te gustan las miradas que se sostienen, los hombres pesados y velludos en pleno calor de la tarde, y la certeza de que algo va a ocurrir sin saber todavía cuándo, has llegado justo al tramo del relato que te corresponde.
Pride es una temporada de InkDazzle: arte homoerótico generado lámina a lámina, y luego montado como un capítulo que se lee en orden. Cada temporada existe en tres registros (sugerente, explícito y anime): los mismos hombres, dibujados a la intensidad que elijas. Un visitante lee las primeras láminas; un miembro lee la temporada entera, y todo lo publicado antes.
Las láminas se leen en orden, una tras otra, y el registro se cambia desde esta página sin perder el sitio. Una temporada que pertenece a una serie lleva su nombre arriba. Ese es el hilo a seguir para que los hombres vuelvan.